Herman BRAUN-VEGA
Artiste peintre (1933-2019)
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22-04-2019 ABC (Barcelona)

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Pintor peruano de la Escuela de París

Amigo del trampantojo, revisitó muchos rincones de la historia del arte

ABC (Barcelona), 22 Apr 2019, JUAN MANUEL BONET


Herman Braun-Vega, pintor peruano que ha fallecido en París, a los 85 años de edad, era hijo de un judío húngaro, y de una madre natural de Iquitos, la capital de la Amazonia peruana. Ese mestizaje explica bastantes rasgos de la personalidad y del arte de este creador amigo del trampantojo y de la cita y la parodia, y que en alguna ocasión ha rendido homenaje al Inca Garcilaso, o a la crónica de Felipe Guamán Poma de Ayala. Tras un breve paso por la Escuela de Bellas Artes limeña, donde tuvo por maestro a Carlos Quíspez Asín, en 1951 decidió instalarse en la capital francesa, donde permaneció hasta 1955, compaginando la pintura, y la decoración de interiores con Jean Royère, actividad a la que seguiría dedicándose en Lima, con Juan Günther. 1967 fue el año de su definitivo regreso a París, en cuya «banlieue» terminaría instalándose, en Arcueil, donde en los años heroicos residieran Érik Satie y Julio González, y hoy lo hacen Antonio Berni, Pat Andrea o Pancho Quilici.


De 1968 en adelante, el pintor, próximo a la «Figuration Critique», es decir, a la versión francesa y política del pop, revisitó obsesivamente muchos rincones de la historia del arte. Empezó por Velázquez y sus «Meninas». Luego vendrían Caravaggio, Poussin, La Tour, Vermeer, Goya, Ingres y su «Baño turco», Manet y su «Desayuno en la hierba», Monet, Cézanne, Gauguin, Toulouse-Lautrec, y Picasso, precisamente el moderno que más versioneó a los maestros de antaño. Abrumadora es la voracidad estilística del peruano, que mezcla épocas y continentes, incorpora a Picasso al «Desayuno en la hierba», hace dialogar a Vermeer con Mondrian, peruaniza escenas del primero de los dos holandeses, y, siempre en ese país, yuxtapone «La lección de Anatomía» de Rembrandt y la instantánea del Che muerto.


Capítulo importante de la obra del peruano son sus retratos, teatrales y brillantes. En casa de Alida de Ribeyro he tenido ocasión de contemplar uno de los mejores, el de Julio Ramón Ribeyro, presente por cierto, con textos autógrafos, en algún grabado de su amigo pintor. Pero recordemos también que entre los efigiados está Alfredo Bryce Echenique, que ha escrito sobre su obra, como lo han hecho Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza, Raquel Tibol, Fietta Jarque, Jean-Clarence Lambert o Zygmunt Bauman. O el retrato del fotógrafo gallego Baldomero Pestana, que lo efigió en repetidas ocasiones. O el de Jorge Semprún. O los de colegas: Wifredo Lam, Hayter, Dewasne, Velickovic, Errò, Fromanger, Aillaud, Arroyo en su viejo estudio de La Ruche…


Entre sus individuales institucionales, destacar las celebradas en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo (1986), nuestro MEAC (1992, catálogo con un diálogo entre él, Arroyo, y Semprún), la parisiense Maison de l’Amérique Latine y la Pontificia de Lima (2002 ambas), el castillo turolense de Valderrobres (2006), el Memorial da América Latina de Sâo Paulo (2010), y la sede central de la Unesco (2018).


Auteur
Juan Manuel Bonet
Créée le
Lundi 22 Avril 2019
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